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Sarah John

Las potencias emergentes en el nuevo escenario internacional
          Sarah-Lea John de Sousa, Investigadora, FRIDE

En un sistema internacional en movimiento, las nuevas potencias emergentes, en particular China, India, Brasil, Sudáfrica y México, están aumentando su voz y peso en los procesos decisivos en una serie de ámbitos internacionales claves. En el contexto del surgimiento de los nuevos poderes del sur como actores globales, es cada vez más obvio que instituciones como el Grupo de los Ocho (G8), ya no son representativos para las estructuras de poder que están emergiendo.

Sin embargo, las cinco potencias se distinguen entre si respecto a su tamaño y papel político en el arena internacional. Mientras China es, según datos del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, ya la cuarta economía mundial, Brasil, India y México están entre los puestos diez y quince y Sudáfrica, un país mucho más pequeño respecto a su territorio y población, está en el 27º lugar. Aparte de los recursos materiales, China se autodefine y es percibido como poderoso actor global, que desafía con su fuerte crecimiento económico, su régimen autoritario y su desconfianza de EEUU reflejada en su doctrina militar, al orden internacional. Beijing no coopera con la ONU a la hora de sancionar el gobierno de Sudán por su represión directa e indirecta en Darfur, no se distanció claramente de la junta militar en Myanmar y queda por ver si consigue solucionar el recién estallido conflicto en Tibet a través de un diálogo político o si sigue actuando con la habitual represión. El auge de México por su parte está muy vinculado a su estrecha relación con EEUU. Además, la potencia económica centroamericana ha sido muy poco proactiva a nivel regional y a nivel global durante las últimas décadas.

Mientras China y México ya forman parte de foros internacionales (China del CSNU y México de la OECD), India, Brasil y Sudáfrica no son miembros permanentes de ninguno de los núcleos decisivos en las relaciones internacionales. Por otra parte se distinguen de los primeros, dado que los tres países se autodefinen como potencias pacificadoras, representantes del mundo en vías del desarrollo y estabilizadoras de sus respectivas regiones. Su papel proactivo a favor de las preocupaciones y objetivos del sur, les ayudó a obtener un impacto cada vez más importante a nivel global.

A pesar de importantes diferencias, estas cinco potencias emergentes comparten el hecho de que han sido invitados a participar en las negociaciones con los países del G8 en la cumbre de Junio de 2007 en el marco del “Proceso de Heiligendamm”. El arranque simbólico de dicho proceso ha sido la firma, de forma conjunta por parte de los trece países, de una declaración que especifica los campos y objetivos del diálogo y la cooperación política entre ambos grupos: la promoción de inversiones directos; la promoción de la investigación y la innovación; la lucha contra el cambio climático; la cooperación energética; y el alcance de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, en particular en África.

Los Estados miembros del G8 se están dando cuenta que es y será cada vez más difícil o incluso imposible enfrentar los desafíos y problemas internacionales sin contar con el apoyo de los emergentes del Sur. Por lo tanto, reclaman que las nuevas potencias internacionales compartan las responsabilidades globales y tratan de estrechar las relaciones entre el Norte y el Sur para afrontar cuestiones cruciales, como el cambio climático y el acceso a recursos energéticos, la lucha contra el crimen organizado y la erradicación de la pobreza.

En este contexto existen propuestas para ampliar el actual G8 hacía un G12 o G13, incluyendo a las nuevas potencias emergentes. Pero parece poco probable que se formalice una ampliación de este grupo durante los próximos años, ya que no todos los gobiernos de los Estados miembros lo apoyan ni tampoco existe un consenso respecto a quién y como incorporar nuevos países en éste grupo selecto. Alemania por ejemplo destaca que la incorporación de potencias como China rompería con la base de valores comunes, que supuestamente une a los países del G8. Por otro lado, el presidente Francés Nicolas Sarkozy, afirmó su pleno apoyo para la integración de Brasil, India, China, Sudáfrica y México en un nuevo Grupo de Trece, ya que es deseable que esta institución sea más representativa.

Si bien una ampliación es muy improbable dentro del corto plazo, el papel de las nuevas potencias del Sur en el escenario internacional y su impacto en las decisiones globales siguen aumentando. Por ejemplo Brasil, con el apoyo de India y Sudáfrica, con las cuales lanzó en 2003 el foro de diálogo IBSA, juega un papel clave en la OMC en el ámbito de los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el comercio (ADPIC). Después de una larga lucha contra las grandes empresas farmacéuticas de Europa y Estados Unidos consiguió impedir que se crearan nuevas patentes de productos ya existentes y que aumentaran considerablemente el coste de medicamentos contra el VIH/sida. Ahora los gobiernos tienen la posibilidad de conseguir licencias para la producción de medicamentos genéricos para el mercado interno y además pueden exportar estos a bajo coste a otros países que sufren crisis humanitarias como las del VIH/sida, la malaria o la tuberculosis. También en el ámbito de la seguridad internacional, las potencias del Sur juegan un papel más activo en las misiones de paz, ya que gozan de más aceptación que las potencias del norte en sus respectivas regiones y cuentan en algunos casos con experiencias similares. Brasil por ejemplo lidera militarmente la misión de la ONU en Haití y Sudáfrica está muy involucrado en diferentes misiones en su vecindad a través de la Unión Africana.

Otro ámbito, donde la cooperación Norte-Sur está ganando importancia, es la cooperación triangular al desarrollo. Mientras hasta hace poco las grandes potencias del Sur eran sobre todo receptores de Ayuda al Desarrollo, están ahora llevando a cabo sus propios proyectos, en muchos casos con el apoyo de gobiernos e instituciones del norte, en países más pobres de su región. El foro IBSA está realizando dos proyectos en Guinea Bissau y Haití y China juega un papel muy activo, aunque discutido, en la cooperación al desarrollo y ayuda humanitaría en África.

Tanto el crecimiento económico como la cada vez más activa participación de las nuevas potencias del Sur indican que los países del G8 tienen que aceptar que ya no pueden dominar en todos los ámbitos del escenario global. Al contrario, tienen que considerar el impacto y la voz de los emergentes, ya que se articulan con creciente influencia y tienen en muchos casos el poder de cambiar reglas, como visto en el caso de los ADPIC, o por lo menos de impedir decisiones impuestas por el norte.  En este contexto se espera nuevos progresos en la relación Norte-Sur en la próxima cumbre de los G8 que está previsto para Julio en Japón y en lo cual China, México, India, Brasil y Sudáfrica están nuevamente invitados a participar parcialmente en las negociaciones en un G8+5, siguiendo el proceso de Heiligendamm.

 El foro de diálogo IBSA se formalizó a iniciativa de Sudáfrica en Junio de 2003 en Brasilia con una declaración conjunta de los tres ministros de asuntos exteriores. Desde entonces se celebraron varias reuniones, se intensificaron la cooperación trilateral y a nivel global y en 2006 y 2007 se realizaron las primeras cumbres reuniendo a los jefes de gobierno en Brasilia y Pretoria, respectivamente. Para más información véase: http://www.ibsa-trilateral.org/

Biografia

"Sarah-Lea John de Sousa es investigadora en el area de Paz y Seguridad de FRIDE, en los proyectos sobre nuevas tendencias en las relaciones internacionales y potencias emergentes, y construcción de la paz. Licenciada en Ciencias Regionales de América Latina (RWL) por la Universidad de Colonia y doctoranda en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense de Madrid. Ha trabajado como coordinadora de proyectos de cooperación al desarrollo para la agencia Chuconsultig en Alemania y en un programa de educación para ciudadanía y el desarrollo en Concepción, Chile. Entre sus últimas publicaciones destacan: "Brasil, India y Sudáfrica: ¿Potencias para un nuevo orden?" en Política Exterior, n.º 121, enero/febrero de 2008, págs. 165 a 178;
"La India, el Brasil y Sudáfrica: ¿potencias emergentes o países en desarrollo?" en: El debate político, Revista Iberoamericana de Análisis Político, Año 4, Nº 6/7, Buenos Aires, octubre 2007
"India, Brasil, Sudáfrica (IBSA) ¿Un nuevo tipo de multilateralismo inter-regional del sur?", FRIDE comentario, Abril 2007;"


Sarah-Lea John de Sousa
Researcher
Peace and Security
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